
Francia prohíbe a la policía lanzar granadas contra los estudiantes movilizados en la calle
Las protestas continúan en todo el país a la espera de las medidas que pueda anunciar en las próximas horas el primer ministro, Sébastien Lecornu. yo El audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias. Varios agentes, frente a un grupo de estudiantes que protestan en las puertas de la universidad Sciences Po, el 7 de octubre de 2026.Sarah Meyssonnier (REUTERS) Daniel Verdu París - 07 DE OCTUBRE DE 2026 - 05:31 EDT Compartir en Whatsapp Compartir en Facebook Compartir en Twitter Desplegar Redes Sociales 1 Ir a los comentarios Añadir EL PAÍS en Google Compartir: Whatsapp facebook Gorjeo cielo azul LinkedIn Copiar enlace La protesta de los estudiantes franceses continúa en las calles y en las puertas de institutos y universidades. El nivel de tensión ha menguado ligeramente después de una jornada de movilización y disturbios y, según las cifras provisionales del Ministerio de Educación, el 86% de los centros educativos abrieron sus puertas el miércoles por la mañana. Sin embargo, las clases estaban total o parcialmente suspendidas en 528 institutos, lo que supone una disminución del 41% respecto al martes. Unos 30.000 estudiantes, según el ministro del ramo, no podrán volver a las clases en las próximas semanas debido a los daños provocados en sus institutos. El martes, entre 266.000 y 450.000 personas -estudiantes de secundaria, universitarios, profesores y padres de alumnos- se manifestaron en Francia, según las autoridades y los organizadores. Pero el miércoles varios centros -facultades e institutos- seguían bloqueados por estudiantes, como los liceos de Hélène-Boucher y Voltaire, donde nuevamente se colocaron contenedores de basura para bloquear las entradas. La universidad Sciences Po Paris, símbolo de la excelencia educativa francesa, también estaba bloqueada por una barricada vigilada por una fuerte dotación policial. La polémica se ha trasladado también al uso excesivo de la violencia por parte de la policía. Durante las protestas, un estudiante en la ciudad de Lens perdió una mano al estallarle una granada y un adolescente de 14 años sufrió una doble fractura de mandíbula después de recibir el impacto de un disparo de una lanzagranadas de gas lacrimógeno el lunes en Saint-Ouen-l’Aumône, en el departamento de Val-d’Oise. El policía que disparó ha sido detenido. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, ha anunciado este miércoles que se prohíbe temporalmente el lanzamiento de granadas ensordecedoras y de gases para evitar este tipo de incidentes que han terminado ya con 215 estudiantes heridos, según anunció el titular de Educación, Édouard Geffray. Al ser interrogado en la comisión de la Asamblea Nacional sobre las movilizaciones de los estudiantes de secundaria, el ministro afirmó que también ha habido 88 trabajadores del sistema público de educación que habían resultado heridos desde el inicio de las protestas. Geffray precisó que “algo menos de la mitad son directores de centros, es decir, personal director, directores o subdirectores”. “Ha habido una voluntad violenta dirigida contra el personal de Educación Nacional y nunca habíamos visto algo así, nunca”, dijo. En los últimos años, las protestas de los llamados chalecos amarillos ya pusieron al descubierto el uso excesivo de la fuerza por parte de la policía y el Ejecutivo de Lecornu, que será entrevistado el miércoles por la noche en la televisión para anunciar algunas medidas, no quiere que se repitan esos episodios. El movimiento de protestas estudiantiles se estableció el pasado 17 de septiembre en un instituto de Créteil, a las afueras de París. Los alumnos bloquearon el centro para denunciar la falta de medios y de profesores y las condiciones insalubres en los centros de las zonas más apartadas, el suyo entre ellos. En pocos días, y sin que el Gobierno lo viese venir, el movimiento se ha extendido por todo el país, incluidas varias universidades. A diferencia de otras veces, el estallido ocurre en otoño y no en primavera y no surge como reacción a una nueva reforma, sino fruto del hartazgo generalizado por el deterioro y decadencia del sistema.
Sobre la firma
Daniel Verdu Ver biografía Nació en Barcelona pero aprendió el oficio en la sección de Madrid de EL PAÍS. Pasó por Cultura y Reportajes, cubrió atentados islamistas en Francia y la catástrofe de Fukushima. Fue corresponsal siete años en Italia y el Vaticano, donde vio caer cinco gobiernos y convivir a dos papas. Corresponsal en París. Los martes firma una columna en Deportes Recibe el boletín de Internacional Internacional El País en Facebook Internacional El País en Instagram Internacional El País en Twitter Comentarios 1 Ir a los comentariosNormas › Mis comentariosNormas Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos SUSCRÍBETEYa tengo una suscripción cerrar ##Más información …

