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El partido España-Portugal paralizó hasta los grifos de València: reduce el consumo de agua un 26%

El consumo de agua potable cayó durante el juego y se disparó en el descanso, las pausas de hidratación y, sobre todo, tras el pitido final.

La pausa de hidratación del España-Portugal interrumpió el consumo de agua en València / EFE ¿Ya nos sigues? Marcanos como medio preferente Añádenos en Google Alfredo Castello 07 JUL 2026 16:30 Actualizada 07 JUL 2026 16:32 Un partido de octavos de final de un mundial suele paralizar a los países participantes. Y si el encuentro es unEspaña-Portugal, considerado por muchos como una semifinal o final avanzada, mucho más. A la hora del partido era dificial ver a gente por la calle, más allá del trasiego de personas junto a los bares, llenos hasta la bandera para ver el partido con los amigos. De hecho, a las 20.30 horas, la playa de Cullera, muy transitada a esa hora de gente haciendo deporte o de tardeo, aprovechando la caída del sol, se encontraba completamente desierta de bañistas, ya en sus apartamentos para vivir los momentos previos del choque. La playa de Cullera, desierta, a las 20.30 horas del lunes / L-EMV Pero es que la paralización por el España-Portugal se pudo comprobar hasta en el consumo de agua potable. De hecho, los datos de caudal y presión registrados por la concesionaria Global Omnium durante el partido de octavos de final en la ciudad de València muestran un comportamiento muy claro: mientras rodaba el balón, la ciudad redujo de forma notable el consumo; Cuando el árbitro detuvo el juego, miles de vecinos abrieron el grifo casi al mismo tiempo.

Una caída del 26%

La lectura de los gráficos, de la zona de Gran Vía, permite observar un patrón muy asociado a los grandes eventos televisivos. En pleno partido, el caudal llegó a situarse hasta un 26% por debajo del consumo habitual, con un mínimo de 1.338 litros por segundo. La explicación es sencilla: durante los minutos de juego, buena parte de la ciudad permanecía delante del televisor, aplazando gestos cotidianos como ir al baño, ducharse, fregar o llenar un vaso de agua. La caída de presión denota un mayor consumo de agua / GO La situación cambió de golpe en cada interrupción. En el descanso, situado en torno a las 21.54 horas, el caudal alcanzó un pico de 2.346 litros por segundo a las 21.56, un 31% por encima del valle registrado durante el juego. Es decir, en apenas unos minutos la red pasó de un consumo de contenido a una demanda masiva y simultánea. El mayor salto de la noche llegó tras el pitido final, a las 22.58 horas. Según los datos, el caudal pasó de 1.474 a 2.078 litros por segundo en aproximadamente 19 minutos, lo que supone un incremento del 41%. Fue el repunte más acusado de toda la franja analizada y refleja el momento en el que la ciudad recuperó de golpe actividades que habían quedado en pausa durante el encuentro.

La presión cae

La presión de la red confirma esa interpretación. El gráfico correspondiente al centro de València, en la zona de Gran Vía, muestra una relación inversa entre consumo y presión: cuanto más caudal demanda la red, más cae la presión. Las dos bajadas más profundas coinciden precisamente con el descanso y con el final del partido, justo cuando se producen los picos de consumo. Noticias relacionadas Durante el desarrollo normal del juego, en cambio, la presión fluctúa dentro de parámetros habituales.Las variaciones más bruscas aparecen cuando se concentran millas de usos domésticos en muy pocos minutos. Las pausas de hidratación, el descanso y el final del encuentro funcionan así como señales visibles del comportamiento colectivo de la ciudad.