Cámaras trampa confirman recuperación del oso andino y el jaguar en Colombia
Una serie de imágenes captadas por cámaras trampa en el corredor biológico Chilí-Barragán, en la cuenca del río Bugalagrande, devolvieron buenas noticias para la biodiversidad colombiana: un oso andino joven fue documentado en plena actividad, junto con registros recientes de jaguar y puma en áreas protegidas del Pacífico vallecaucano. La Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC) informó que la ocupación del oso de anteojos alcanzó el 61% en la cordillera Central, una cifra inédita para la región.
Los especialistas explican que estas tres especies funcionan como sombrilla ecológica: al proteger su hábitat se garantiza la conservación de cientos de otras especies de fauna y flora que comparten los mismos bosques de niebla y páramos. La presencia simultánea de oso andino y jaguar es además un indicador robusto de conectividad entre ecosistemas de alta montaña y selva húmeda, algo que hasta hace una década parecía perdido en varios sectores del país.
Detrás de estos resultados hay una década de trabajo silencioso. La CVC reporta la siembra de más de 12 millones de árboles y la restauración de más de 10.000 hectáreas de ecosistemas estratégicos en el Valle del Cauca, sumado a programas como Conservamos la Vida, que certifica a 16 familias caficultoras como Amigas del Oso Andino y les abre acceso a mejores precios internacionales de café.
El hallazgo llega en un momento sensato para la agenda ambiental global: la próxima COP de biodiversidad presionará a los países megadiversos para mostrar resultados concretos. Colombia, con estas evidencias de campo, intenta consolidar la relación de que conservación y desarrollo rural pueden caminar en la misma dirección.

